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18 diciembre, 2025

 

Feliz Navidad y Prospero 2025

 


Me gusta el espíritu de la Navidad: pasear con frio y exceso de luz en las calles (gracias al esfuerzo de los comerciantes por sus luminosos escaparates), pensando el gran acontecimiento que celebramos, el nacimiento de Jesús, Dios que se hace niño y entra en la historia con la fragilidad de lo pequeño.

No me seduce, en cambio, su deriva consumista: demasiada comida, demasiados regalos, demasiados excesos. Y lo digo con cierta ironía profesional, porque me pasión es el marketing y me llama la atención como hemos sido capaces de convertir el misterio de Belén en la gran campaña de temporada.

Con los años, me descubro volviendo a la Navidad de la infancia: la magia sencilla, las vacaciones en casa, el tiempo sin prisa. Me gustan -sí- las películas cursis navideñas, que las ves sin dificultad, quizá porque, sin darse cuenta, a veces dicen más verdades que muchos discursos con los que nos bombardean lo políticos.

Me gusta detenerme, hablar aunque sea unos minutos con personas con las que el resto del año apenas coincidimos, recuperar lo esencial. Y me gusta, mucho, la sopa ondarresa de pescado, que también tiene algo de liturgia doméstica y de memoria compartida.

Será que me estoy haciendo mayor, muy mayor. O quizá se me está olvidando el marketing justo a tiempo para entender que la Navidad no se consume: se vive.

Desconecta, descansa y disfruta.

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01 diciembre, 2025

 

Match: La reina de las apps de citas



Ayer vi la película Match: La reina de las apps de citas, inspirada en la historia de Whitney Wolfe Herd, cofundadora de Tinder que, tras una dolorosa salida en 2014, fundó Bumble con el apoyo del empresario ruso Andrey Andreev, creador de Badoo.

De su historia podemos aprender cómo transformar un insight emocional en una innovación disruptiva sin necesidad de desarrollar una nueva tecnología.

La carrera de Wolfe Herd no terminó con su despido de Tinder en 2014: en realidad, comenzó de nuevo. Donde una puerta se cierra, otra se abre.

En la película observamos cómo fue despedida tras denunciar ante el fundador Sean Rad el acoso por parte de su expareja y superior, Justin Mateen. Whitney Wolfe Herd logró convertir una vivencia personal dolorosa en una pregunta estratégica clave:
¿Qué no estaba funcionando en el mercado de las apps de citas, especialmente para las mujeres?
Las aplicaciones prometían “conectar personas”, pero la realidad para muchas usuarias era otra: asimetrías de poder, mensajes no deseados -por ejemplo, fotografías de contenido sexual explícito no solicitadas- y una constante cosificación (Ansari y Klinenberg, 2015). El discurso público y la experiencia real no coincidían.

Ese desajuste -la brecha entre lo que la industria proclamaba y lo que las mujeres vivían- se convirtió en su verdadero punto de partida. En marketing, este tipo de hallazgos se denominan insights empáticos: descubrimientos que no emergen de un focus group, sino de la propia experiencia del emprendedor (Brown, 2009).

En 2014, Bumble irrumpe con una regla aparentemente simple, pero radical: en las parejas heterosexuales, solo las mujeres pueden iniciar la conversación.

Lo brillante de esta decisión no fue su complejidad técnica (mínima), sino su potencia narrativa. Bumble no solo ofrecía una aplicación, sino una promesa:

“Aquí, las reglas del juego son distintas.”

La vida está llena de ironías. Como he mencionado, Whitney Wolfe Herd no construyó Bumble desde cero, sino que lo hizo con el apoyo técnico y financiero de Andrey Andreev, fundador de Badoo. Sin embargo, en 2019 la revista Forbes publicó una investigación que revelaba comportamientos poco éticos y un entorno laboral marcado por el sexismo, el consumo de drogas y la misoginia en las oficinas de Badoo en Londres (Forbes, 2019). Este hecho no solo cuestionó la cultura corporativa de la matriz, sino que también puso de relieve la contradicción entre el discurso de empoderamiento de Bumble y el contexto empresarial del que había surgido.

Lecciones de marketing: ¿Qué podemos aprender?

  1. Market-Driven Innovation: No se trata de inventar una tecnología radicalmente nueva, sino de reinterpretar un producto existente desde una lectura cultural y social más profunda (Jaworski y Kohli, 1993). Es un cambio de valores, no de hardware.
  2. Segmentación por valores (Kotler, Marketing 4.0): Bumble no segmenta por demografía (“mujeres de 25 a 35 años”), sino por creencias: “somos para quienes creen que las relaciones deben basarse en el respeto mutuo”.
  3. Minimalismo estratégico: Una sola línea de código se convierte en un gesto simbólico y en una declaración de intenciones: cambiar la dinámica del poder y del respeto en el dating digital.

Estrategia de expansión

Fiel a su filosofía, Bumble amplía su propuesta con tres funciones orientadas a diferentes tipos de relación:
  • Bumble Honey: para quienes buscan pareja estable.
  • Bumble BFF: dirigida a quienes desean crear nuevas amistades.
  • Bumble Bizz: pensada para usuarios interesados en ampliar su red de contactos profesionales.

Resultados y posición de mercado

¿Funcionó la estrategia de Whitney Wolfe Herd?

Bumble compite en la primera división del mercado, aunque sin dominarlo globalmente. A nivel mundial, Tinder es el lider indiscutible. En EE.UU el líder, Tinder, tiene una penetración del 25 %, mientras que Bumble alcanza el 24 % y Hinge el 18 %. En España, Tinder mantiene una posición destacada con una cuota del 65 %.

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