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13 mayo, 2015

 

Matriz McFarland



La Matriz de McFarland, evalúa las iniciativas de desarrollo de las TIC -Tecnologías de la Información y la Comunicación- en dos dimensiones:


Es decir, evalúa la contribución actual y futura al negocio

  1. Soporte (Support): Bajo impacto en las operaciones, bajo impacto en las estrategias futuras. Son aplicaciones útiles para procesos no críticos, podemos utilizar herramientas ya hechas e incluso mantener aplicaciones obsoletas –por razones de economía- sin afectar severamente la operación. Por ejemplo, el correo electrónico, los procesadores de texto, la aplicación de nómina... Sin embargo, si se “abandonan” completamente, la operación podría verse seriamente afectada.
  2. Fábrica y Producción (Factory/Production): Se trata de las aplicaciones que tienen alto impacto en las operaciones actuales, hacen que todo el proceso productivo sea más eficiente. Automatizan operaciones existentes, con el objetivo de mejorar el rendimiento en términos de velocidad, precisión y ahorro de costes, mediante la reducción de mano de obra u otras necesidades de recursos. No se puede prescindir de ellas porque son críticas para la operación. Por ejemplo, en un comercio las aplicaciones de facturación y gestión de inventario serían un sistema de fábrica, en un mayorista de los controles de tiempos de almacenamiento de productos perecederos. Su impacto en la estrategia futura de la empresa es bajo, en todo caso son el resultado de la implementación de una estrategia pasada o actual o bien simplemente disposiciones de buena administración para la mejora de las operaciones.
  3. Estratégicos (Strategic): Alto impacto en operaciones y en estrategia futura. Aplicaciones en desarrollo que responden a una estrategia concreta de la organización. Al ponerse en producción deberán sustituir a ciertas aplicaciones de fábrica y producción con lo que renovarán la forma de operar de la empresa, mejorarán su posición competitiva reforzándola o adicionando nuevas ventajas. Pertenecen a este cuadrante los proyectos de automatización de operaciones, la implementación de nueva tecnología de fabricación, etc.
  4. Reinvención (Turnaround): Bajo impacto en operaciones y en estrategia futura Las propuestas de este tipo de sistemas en general, emanan de una nueva idea de negocio o una oportunidad que debe ser explorada. El propósito de estas aplicaciones, por lo general, es dar una ejecución de prueba y si se encuentra rentable y factible, puede que sea  utilizado. Provienen de esfuerzos de investigación y desarrollo. Al iniciar la experimentación con este tipo de aplicaciones no se conoce con certeza el impacto que puedan tener, pero, conforme avanza su construcción se puede detectar si tienen el potencial de convertirse en pieza clave de una operación completamente rediseñada. De entre todos los experimentos se identifican los que podrían colocarse como la tecnología clave a mediano plazo y que por ello tienen un alto impacto en la estrategia futura. No implican necesariamente el desarrollo desde cero de toda la tecnología, se puede partir de una tecnología existente y trabajar en complementarla de acuerdo a las necesidades. Como la tecnología está en desarrollo y no hay seguridad de que funcione como se espera, el impacto en las operaciones actuales es bajo hasta que se pruebe lo contrario y el proyecto se convierta en estratégico.

¿Podemos aplicar esta matriz a las TAC – Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento-?

Vía: Ingeniería Simple

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