14 agosto, 2026
Similitudes entre la paella y la pizza
Estos días se ha popularizado en el mercado gastronómico de Borough, en Londres, un local que vende 1.000 raciones diarias de paella cocinada cara al público.
El modelo tiene algo de paradójico: un producto que en España asociamos a sobremesas largas, mesas compartidas y domingos en familia ellos lo han convertido en take away. El local no tiene ni mesas ni sillas. Los clientes comen de pie, con cuchara de plástico y plato de papel.
Y los precios no son precisamente populares. Existen dos precios distintos, la ración cuesta 24 libras (28 euros) si incluye langostinos, o 27 libras (32 euros) si el cliente escoge cola de langosta.
La fórmula de éxito tiene otra particularidad interesante desde el punto de vista comercial: no utiliza carne de conejo, cerdo, ni tampoco embutidos como el chorizo. De este modo, amplía considerablemente su mercado potencial y evita determinadas restricciones o sensibilidades religiosas o alimentarias. El arroz se acompaña de guisantes, mejillones y langostinos o langosta.
Al leer la noticia pensé inmediatamente en otro producto gastronómico extraordinariamente exitoso, la pizza.
¿Qué explica buena parte del éxito de la pizza? La principal característica de la pizza: su enorme versatilidad, podemos elegir el tamaño, el tipo de masa, los ingredientes, los extras, combinaciones, las promociones... la pizza es una plataforma gastronómica sobre la que construir cientos de productos diferentes.
Y entonces me surgió la pregunta: ¿tenemos en España algún producto con características similares? ¡Eureka! Creo que sí. La paella. O, para evitar que algún valenciano abandone indignado la lectura en este preciso instante, digamos simplemente “arroz con cosas”.
Estoy bastante seguro de que este verano casi todos hemos comido alguna pizza y algún arroz.
Así que hagamos un pequeño ejercicio de benchmarking.
Pizza y arroz: dos plataformas gastronómicas
Pizza y arroz comparten algo más que el hecho de utilizar como protagonista un carbohidrato relativamente barato. Comparten una auténtica arquitectura de producto. Ambos parten de un núcleo relativamente estandarizado, económico y técnicamente reproducible, sobre el que puede desplegarse una enorme variedad de ingredientes, presentaciones y niveles de precio.
B. Joseph Pine II explicó esta lógica en Mass Customization (1993): combinar las eficiencias de la producción estandarizada con la posibilidad de ofrecer productos adaptados a diferentes preferencias de los clientes.
La pizza y el arroz llevan aplicando este principio desde mucho antes de que alguien decidiera ponerle un nombre en inglés.
Hay, sin embargo, una diferencia comercial interesante entre ambos productos. En una pizzería, el maestro pizzero suele tener perfectamente definidos una serie de productos estándar: la margarita, la cuatro quesos, la barbacoa, la de pepperoni... Son recetas concretas, con una composición determinada. Pero el cliente siente que puede intervenir sobre ellas. ¿Podemos quitar la cebolla?, ¿Podemos añadir champiñones?, ¿Me pones doble queso?, ¿Y si cambiamos el jamón por bacon?... Incluso cuando existe una carta cerrada, la arquitectura del producto invita a la modificación. La pizza parece decirle al cliente: Esta es mi receta, pero podemos construirla juntos.
En las arrocerías ocurre algo bastante diferente. El maestro arrocero también tiene perfectamente definidos sus productos estándar: arroz del senyoret, arroz negro, arroz caldoso de bogavante, arroz de verduras... Pero la percepción del cliente suele ser otra: la receta viene cerrada. No parece natural decir: ¿Me quitas los mejillones y me pones unas gambas?, ¿Podemos añadirle un poco de chorizo?, ¿Y si le ponemos unos espárragos?, Y mucho menos: ¿Me pones piña?
No imagino a nadie con el valor suficiente para pedir piña en el arroz.. Y aquí aparece una pregunta que, desde el punto de vista del marketing, me parece fascinante: ¿Y Por qué no?
¿Por qué aceptamos con absoluta naturalidad que una pizza pueda ser modificada hasta convertirse prácticamente en un producto diseñado por el cliente, mientras que sentimos que alterar un arroz supone poco menos que cometer una herejía gastronómica? Probablemente hay una explicación cultural y otra operativa.
La pizza se ha construido comercialmente como una plataforma modular. Sus ingredientes son percibidos como piezas relativamente independientes que pueden añadirse, quitarse o sustituirse. El cliente compra una pizza, pero también compra la posibilidad de configurarla.
El arroz, en cambio, se percibe como una receta integrada. El caldo, el sofrito, el tipo de arroz, los tiempos de cocción y los ingredientes forman un conjunto en el que modificar una pieza puede alterar el resultado final. El maestro arrocero no vende solamente ingredientes sobre una base; vende una combinación que considera gastronómicamente equilibrada.
Y aquí aparece una oportunidad empresarial.
Quizá una de las razones por las que la pizza ha desarrollado una industria de personalización mucho más sofisticada que el arroz es que las pizzerías han enseñado al consumidor a personalizar.
No es necesariamente que la pizza tenga más posibilidades de combinación. Es que hemos aprendido que podemos pedirla de muchas maneras. Las cadenas de pizza llevan décadas entrenando al consumidor con una lógica extremadamente sencilla: base + ingredientes + extras + tamaño + formato = producto final.
¿Por qué no podría desarrollarse algo parecido en el mundo del arroz? ¿Seco o caldoso? ¿Capa fina o arroz en altura? ¿Extra de gambas? ¿Añadimos sepia? ¿Un poco más de socarrat? ¿Carabineros? ¿Piña?, se puede personalizar pero hasta un límite.☺
El límite no tiene por qué estar únicamente en lo que técnicamente puede cocinar el arrocero, sino también en lo que el cliente cree que puede pedir. Y esto nos devuelve a la idea de mass customization de Pine: no se trata de permitir infinitas combinaciones. Se trata de diseñar un sistema que permita personalizar de forma controlada un producto estandarizado.
La pizza lleva décadas haciendo exactamente eso. Quizá el arroz todavía tenga que aprender a hacerlo.
1. El lienzo de alto margen
El secreto comercial de ambos platos está en la base:
- Pizza: harina, agua, levadura, tomate, mozzarella.
- Arroz: arroz (bomba, senia...), un buen sofrito, caldo.
En ambos casos el food cost de la base ronda cifras ridículamente bajas para el sector (la restauración suele manejar objetivos de food cost del 28-35% sobre precio de venta; la base de pizza o arroz, aislada, está muy por debajo). Lo que el cliente paga -y paga con gusto- es lo que se añade encima: marisco, trufa, ibéricos, quesos de importación. Es la lógica clásica de diferenciación de Porter (1985) la rentabilidad no procede exclusivamente de reducir el coste del producto básico, sino de construir atributos por los que determinados clientes estén dispuestos a pagar más. No compites en coste de la base, compites en el margen que te permite lo que pones encima.
2. La escalera de precios: cómo vender distintas versiones de una misma arquitectura.
La personalización no sirve únicamente para ofrecer variedad. Sirve también para construir una escalera de precios. En retail esta lógica se denominada price lining: ofrecer diferentes niveles de producto y precio para capturar segmentos con distinta disposición a pagar. Esta escalera de precios, bien calibrada, nos permite capturar distintos segmentos de clientes.
Por ejemplo:
- Gama de entrada: para las pizzas la margarita y la de jamón y queso, para los arroces, el arroz de verduras o el arroz de mejillones
- Gama media: para las pizzas la barbacoa y la cuatro quesos, para los arroces, el arroz negro y el senyoret
- Gama premium: para las pizzas la de trufa, burrata e ibérico, para los arroces el de bogavante y el de carabineros.
- En la pizza, la masa puede ser fina, gruesa o con bordes rellenos
- En los arroces, podemos elegir entre el de capa fina (de 1 a 1, cm) o el arroz en altura (varios centímetros de grosor). El seco o el caldoso
Aquí aparece una pregunta interesante. Las cadenas de pizza tienen perfectamente interiorizada la lógica de los extras: ¿Quiere doble queso?, ¿Añadimos pepperoni?
¿Por qué no trasladar de manera sistemática esa misma lógica al mundo del arroz? Extra de gambas. Extra de sepia. Extra de socarrat. Extra de alioli especial. Extra de carabineros. Piña.
Porque, comercialmente, unas pocas unidades adicionales de producto pueden generar un incremento del ticket muy superior a su coste marginal.
Traducido al idioma de un maître: “Súbele el ticket con dos gambas más.”
3. El factor social: comer del centro de la mesa
Pizza y arroz están diseñados -casi arquitectónicamente- para colocarse en el centro de la mesa, no para el plato individual. El antropólogo Claude Fischler (2011) acuñó el concepto de comensalidad para describir cómo el acto de compartir alimento estructura el vínculo social: comer de la misma paellera o de la misma caja no es un detalle logístico, es el mecanismo que convierte una comida en un evento colectivo. Es parte de la experiencia.
Y aquí el hostelero encuentra otra ventaja interesante. Los platos compartidos suelen generar un ecosistema de consumo alrededor del producto principal: entrantes, bebidas, postres, cafés...elevando el ticket medio de la mesa sin que el cliente sienta que se lo han "vendido".
4. Resiliencia ante modas y restricciones dietéticas
La personalización tiene además otra ventaja, permite vender el producto sin necesidad de reinventarlo. Es la misma lógica de capacidades dinámicas de Eisenhardt & Martin (2000) que hace que sobrevivan las organizaciones capaces de recombinar y reconfigurar recursos ante entornos cambiantes.
Pensemos en algunos ejemplos:
- Cliente vegetariano o vegano. Pizza de verduras, arroz de la huerta.
- Cliente Celíaco. Masa sin gluten. El arroz por su propia naturaleza está libre de gluten (ventaja de fábrica, sin coste de I+D).
- Cliente foodies (entusiasta de la última tendencia): Pizza con pollo teriyaki, arroz con algas. .
El plato no cambia de identidad, solo de superficie. No hace falta rediseñar completamente el sistema productivo. Cambian algunos ingredientes. Cambian algunos sabores. Cambian algunos nombres. Pero la arquitectura permanece. Eso proporciona una enorme flexibilidad de producto.
5. El reto logístico: donde la pizza gana por goleada
Hasta ahora pizza y arroz parecen casi hermanos. Pero cuando entramos en operaciones, la simetría se rompe. Y bastante. La pizza posee una ventaja formidable: viaja extraordinariamente bien. Aquí se rompe la simetría.
Una pizza se hornea en pocos minutos (3-5 minutos), se introduce en una caja de cartón, se desplaza a varios kilometros y llega al domicilio conservando razonablemente bien sus propiedades. La masa está diseñada para el delivery, incluso para el vending. El arroz es bastante más rebelde.
El arroz, es prácticamente, un organismo vivo que sigue cocinándose con su propio calor residual, el grano sigue absorbiendo caldo, la textura cambia. El punto exacto puede perderse en cuestión de minutos. Un arroz magnífico puede convertirse durante el trayecto en un arroz simplemente correcto. O, peor todavía, en una masa.
No es casualidad que la pizza conquistara el delivery en los 80-90 mientras el arroz sigue peleando por un hueco digno: dark kitchens y cadenas de arrocerías están buscando soluciones a este problema, con caldos pre-infusionados, sofritos terminados de alta gama y envases de aluminio que imitan la paellera para mantener temperatura y textura. Es, en el fondo, un problema de estandarización del último tramo de la cadena de valor sin destruir la experiencia de producto.
Conclusión
Si un hostelero entiende que la pizza no triunfa por la pizza en sí, sino por su arquitectura de personalización, escalabilidad y comensalidad -y traslada esa lógica a una arrocería moderna- tiene entre manos uno de los modelos gastronómicos más rentables y queridos del panorama español. Veremos en los próximos años un Domino's de los arroces
No es casualidad que los arroces reinen sin discusión en las cartas de fin de semana de todo el país: llevan haciendo mass customization desde antes de que existiera el término.
Etiquetas: benchmarking, customización, especialización, estrategia, innovación, producto
11 noviembre, 2024
Precio más alto de lo normal
Ayer mientras buscaba uno de mis productos favoritos en Amazon, me lleve una sorpresa. Junto al precio apareció un mensaje que me llamó la atención: "Precio más alto de lo normal". Al hacer clic en la opción de información, pude leer el siguiente texto
Precio más alto de lo normalAmazon se esfuerza por ofrecer a los clientes precios que cumplan con nuestros estándares de calidad. Recientemente hemos visto mejores precios para este producto ofrecidos en Amazon o en otros minoristas.
¿Qué significa "Precio más alto de lo normal"?
Cuando Amazon te muestra este mensaje, básicamente te está diciendo: "Hey, hemos visto este producto más barato en otros lugares". Pero, ¿por qué lo hacen? La respuesta es simple: transparencia y competencia. Amazon quiere que sus clientes tengan la mejor experiencia de compra posible, y eso incluye encontrar los mejores precios.
Este mensaje ¡me impresionó! y me llevó a reflexionar sobre las señales que envía tanto a los consumidores como a los vendedores.
De cara al consumidor
Amazon, al comunicar de manera transparente, que el precio de ese producto en particular es superior al habitual, muestra un compromiso de honestidad con el consumidor y tangibiliza un esfuerzo por ofrecer precios competitivos, reforzando la confianza en esta plataforma. A partir de ahora, cuando Amazon me recomiende un producto, estaré más dispuesto a confiar en sus sugerencias, bueno estaré un poco más dispuesto, no creo que sea hayan convertido en hermanitas de la caridad.
De cara a los vendedores
El mensaje "Precio más alto de lo normal" genera presión a los vendedores que operan dentro de la plataforma. Este tipo de monitoreo de precios tanto dentro de Amazon como en otros minoristas externos envía un mensaje claro: la prioridad de Amazon es la satisfacción y el beneficio de los consumidores. Obliga a los vendedores a ajustar sus precios de manera coherente con el mercado. Amazon está empujando a los vendedores a ser competitivos, incentivándolos a ofrecer mejores ofertas, generando un ambiente de mayor calidad y equidad para los compradores.
El mensaje "Precio más alto de lo normal" es una señal clara de que Amazon se preocupa por ofrecer los mejores precios a sus clientes. Gracias a políticas y mensajes como este, Amazon refuerza su imagen como una plataforma que vela por el bienestar del consumidor mediante la supervisión de los vendedores, impulsando la competitividad y el valor en el mercado de la plataforma.
Como estudioso del marketing, un tema que me interesa es el Comercio local versus comercio online, si eres un pequeño comercio, te incito a hacer un poco de benchmarking y pensar como podrías trasladar esta política de precios a tu comercio.
Etiquetas: benchmarking, pequeño comercio, precio
02 noviembre, 2019
Uber ¡llega a Bilbao!
Los VTC (vehículos de transporte con conductor) y los taxis prestan un servicio de transporte público discrecional de viajeros. Las diferencias entre ambos servicios vienen marcadas por los distintos requisitos de acceso y ejercicio de la actividad Vamos a ver las diferencias de un taxi un VTC
CONTRATACIÓN
Los taxis se pueden contratar de tres formas:
- Acudiendo a una parada
- Levantando la mano en la calle
- Llamando a un teléfono de alguna asociación de taxis (en Bilbao operan varias)
Es decir, los taxis y los VTC, solamente compiten cuando alguien coge el teléfono y decide o llamar a un teléfono para pedir un taxi o utilizar una aplicación. Y ahí está la gran diferencia entre los dos. La diferencia entre el app de un taxi y la de un VTC, es que los taxistas quieren que el “sistema” mande al taxi que menos ha trabajado hoy, con el objetivo de que todos los taxistas trabajen por igual mientras que UBER quiere minimizar el tiempo de espera del cliente. Los taxistas a lo largo del tiempo se han ido agrupando en asociaciones, en cooperativas…. en Bilbao operan varias con sus números de teléfono independientes… y sus agrupaciones intentan beneficiar a sus socios, los taxistas. Sin embargo, UBER nace digital, tiene una única aplicación que funciona en más de 700 ciudades, y su modelo de negocio es de plataforma, es decir, intermediar entre una flota de coches y los usuarios.
- UBER dice que los taxis están utilizado en un 30% de su tiempo, mientras que el 70% está vacío y/o parado. Mientras que los coches VTC están ocupados entre un 65% y un 70%.
- Los taxistas dicen que UBER puede ofrecer precios más bajos pues ellos han tenido que comprar las licencias para operar, que ellos dedican un 25% del precio de la carrera a amortizar el coste de la licencia.
- MERCADO PRIMARIO: Es cuando la Administración emite la licencia. La Administración emite tanto las licencias para taxis como para VTC. Los precios son muy asequibles. Por ejemplo, si una ciudad emite una nueva licencia el precio puede estar en torno a los 400 €, las VTC que emitió la Administración hace unos pocos años era de 32 €.
- MERCADO SECUNDARIO: Pero como los Ayuntamientos llevan muchos años se emitir nuevas licencias, si quieres entrar en el sector, le tienes que comprar la licencia a un taxista en ejercicio. Hoy en Bilbao hay 774 licencias de taxi. Si quiero acceder a una de ellas necesariamente tengo que negociar con alguno de los 774 poseedores de ellas. Por eso, al estar limitada la oferta… los precios suben… pasando de los 100.000 €. Lo mismo pasa, hoy con las licencias de VTC, como ya la Administración no emite nuevas, si quiero conseguir una, tengo que comprársela a alguien que hace un par de años la compró por 32 € en concepto de tasas administrativas, hoy las licencias de VTC cotizan en el mercado secundario sobre los 40.000 €. La especulación se da en ambos mercados, en las licencias de taxi y en las VTC
Nuestro producto es tan superior al statu quo que, si damos a la gente la oportunidad de verlo o probarlo, en cualquier lugar del mundo donde los gobernantes estén sujetos a un mínimo de responsabilidad frente al pueblo todo el mundo exigirá y defenderá su derecho a existir.
- ¡Copiar a UBER! y competir en la experiencia de usuario
- Como el problema principal es la incertidumbre que les provoca el precio de las licencias, intentar promover un fondo, entre la Administración y las empresas VTC, para que compren las licencias a un precia tasado a los taxistas que decidan jubilarse o cambiar su licencia de taxi por una VTC.
Etiquetas: atención al cliente, benchmarking, cliente, marketing de experiencias
13 agosto, 2018
Los pedidos no hacen cola
Etiquetas: benchmarking, innovación, pequeño comercio, servuccion
02 diciembre, 2012
Tienda insignia flagship store
Una flagship store es la tienda más importante, la que mejor transmite el concepto “experiencia de marca”,-en el que se puede ver, pero también tocar y vivir, los productos que comercializa-. En una flagship store se muestra el catálogo de productos completo.
Además de ser un recinto concebido para la venta, dichas tiendas se convierten también en lugares de socialización, donde las marcas pueden hablar de tú a tú con los clientes y pueden ver cómo se interrelacionan con sus productos; también se convierten en lugares destinados a las presentaciones, eventos culturales o a cualquier otra acción que los responsables de Marketing puedan imaginar entre sus 4 paredes. En este tipo de tiendas el volumen de ventas, a veces, no sea tan alto como para llegar a amortizar su implantación pero es una poderosa herramienta de imagen, dan un valor añadido al producto y al resto de las tiendas de la marca – que sí ven como se incrementan sus ventas - ya que refuerzan la imagen de marca en su publico objetivo.
Las ventas de los establecimientos que comercializan esos productos, crecen cuando en su ciudad se abre una flagship store. Los distribuidores en lugar de ver a las tienda insignia como una competencia, la ven como una ayuda para incrementar las ventas de productos de la marca en cuestión.
Entre las características de este tipo de tiendas está:
- La enorme superficie
- Están ubicadas en los lugares más céntricos y comerciales de las grandes ciudades
- Poseen una arquitectura significativa
- El interiorismo es también parte del concepto. Zonas privadas, spa, galería de arte, cafetería y/o restaurante... son algunos de los añadidos que pueden encontrarse en las flagship stores. Exclusivos espacios equipados con todo lo necesario para relajarse y disfrutar de la mejor experiencia de compra, que la marca pueda ofrecer a sus clientes.
- Todas ellas son tiendas monomarca.
- La identidad corporativa está plasmada en el más mínimo detalle: fachada, mobiliario, uniformes, señalética, etc.
- De alimentación M&M
- Comunicación: National Geographic Stores
- Telecomunicaciones: Movistar
- Automocion: Citroën
Etiquetas: atención al cliente, below the line, benchmarking, innovacion, marca, producto
11 enero, 2010
Benchmarking
05 enero, 2010
Matriz para la Gestión de nuestra Presencia en social media
Me ha gustado una matriz desarrollada por la empresa izo system, que gracias a sus dos dimensiones:- Evaluación cualitativa de la opinión publicada en social media
- Número de veces que la marca está presente en social media
- Posiciona nuestra compañía en el universo de Social Media.
- Comparar nuestra posición con la de nuestros competidores
- Identificar que acciones debemos realizar para mejorar nuestra posición (en reputación online, imagen de marca, atención al cliente y ventas).

Actualizado 6-enero-09: Pedro Máiquez de Izo system, en un comentario, me indica que la matriz tiene tres dimensiones, una dimensión más de la que había indicado:
- Evaluación cualitativa de la opinión publicada en social media
- Número de veces que la marca está presente en social media
- Popularidad = número de impactos en usuarios / potenciales compradores. Viene representada por el volumen de la bola.
¡Esta gente de Izo System, tienen que ser buenos en la red, ¡han detectado este post en menos de 24 horas, me han hecho un comentario, y eso que hoy que es festivo!

Etiquetas: benchmarking, matriz





