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26 enero, 2026

 

Cláusula Van Halen

 


Acto I: Los artistas maniáticos, excéntricos y caprichosos.

Año 1982. Gira mundial 🎸. Camerino de un estadio en Colorado. Sobre una mesa descansa un cuenco de M&M’s. Entre los colores habituales, uno destaca: ¡es marrón! David Lee Roth, vocalista de la banda de hard rock estadounidense Van Halen lo detecta. Y explota. El cantante entra en cólera, destroza el camerino y amenaza con suspender el concierto. La historia corre como la pólvora. La prensa no tarda en dictar sentencia: otra banda de rock víctima de su propio ego. Caprichosos. Excéntricos. Maniáticos. Divas con guitarras. Se confirman todos los estereotipos. 

Es cierto que el contrato rider -artículo 126, enterrado entre especificaciones técnicas-  exigía explícitamente "un bol de M&M's (ADVERTENCIA: ABSOLUTAMENTE SIN M&M'S MARRONES)". La instrucción aparecía en mayúsculas, subrayada, imposible de ignorar... si alguien se molestaba en leerla. Alguien debía separar los marrones uno a uno. Manualmente. ¿Para qué? Para demostrar poder.

La caricatura era perfecta: estrellas del rock haciendo peticiones absurdas. No ayuda la reputación del grupo. Van Halen era conocido por sus excesos.  Juerguistas, provocadores, exagerados. Y ahora, además, obsesionados con el color de un caramelo. 

El diagnóstico parece obvio: un fallo humano menor (olvidar retirar los caramelos marrones) frente a una exigencia absurda (¿a quién le importa el color de un M&M?).

Caso cerrado. Artista consentido. Empleado descuidado. ¿O no?

Acto II: El M&M marrón no era el problema

Prepárate para invertir tu percepción.

Van Halen no operaba como una banda convencional de rock. Su espectáculo no cabía en las infraestructuras estándar de la época. Mientras otros grupos transportaban su equipamiento en tres camiones, Van Halen desplegaba nueve tráileres articulados cargados con torres de sonido de varias toneladas, estructuras escénicas motorizadas, sistemas pirotécnicos, equipos de iluminación robotizados y una red eléctrica que rivalizaba con la de una fábrica mediana.

El contrato técnico era, en palabras textuales de Roth, "como una versión de las páginas amarillas chinas": 53 páginas de especificaciones operativas críticas.

Requisitos como:

Un error podía provocar desde un cortocircuito… hasta un accidente grave. No era paranoia: en aquella época, un fallo pirotécnico llegó a quemarle el pelo a Michael Jackson durante un anuncio de Pepsi.

El contexto operativo era brutal:

En estas condiciones, la inspección exhaustiva de cada instalación por parte del equipo de la banda era físicamente imposible. No había tiempo. No había personal suficiente. No había margen de error.

La pregunta era: "¿Cómo detectar instantáneamente si un proveedor local ha leído y ejecutado el contrato con el rigor necesario para evitar muertes?"

Acto III: El sensor de fiabilidad de 0,02 dólares

Aquí entra en escena el M&M marrón.

La famosa cláusula 126 decía, literalmente:

"No habrá M&M marrones en la zona de camerinos, so pena de que se anule el espectáculo con una indemnización total"

Colocada deliberadamente en la página 40 del contrato, rodeada de especificaciones técnicas incomprensibles para no-ingenieros, su función era cristalina:

Verificar si el contrato había sido leído palabra por palabra.

La lógica operativa era implacable:

David Lee Roth lo contó él mismo en su autobiografía "Crazy from the Heat" (1997) y lo ha explicado en múltiples entrevistas desde entonces.

"Si veía M&M marrones, SABÍA que íbamos a tener problemas estructurales. Y siempre los teníamos."

El día del incidente en Colorado, tras la explosión de Roth, la inspección de emergencia reveló: instalación eléctrica deficiente que no soportaba la carga del sistema, riesgo inminente de colapso del montaje escénico.

El M&M marrón no provocó la cancelación. Evitó una tragedia. 

Estaba escondida entre decenas de páginas técnicas. No tenía valor nutricional. Ni estético. Ni simbólico. Tenía valor diagnóstico.

Cuando Roth llegaba a un recinto, lo primero que hacía era mirar el cuenco. Si veía un M&M marrón, no gritaba por un caramelo. Pedía una inspección completa del montaje.

Epílogo. De divo a maestro de operaciones

Desde la perspectiva de la gestión operativa, este episodio es pedagógicamente perfecto.

David Lee Roth -sin formación en ingeniería industrial, sin haber leído a Deming o Juran- diseñó intuitivamente un mecanismo de control de calidad que cumple con los principios fundamentales de la teoría operativa:

Simplicidad absoluta (cualquiera puede verificarlo)

Coste despreciable (unos gramos de chocolate)

Alta señal/ruido (binario: cumple o no cumple)

Activación inmediata de protocolos correctivos

No requiere expertise técnico del verificador

Sin saberlo, estaba aplicando conceptos que la academia formalizaría décadas después:

En lenguaje operativo: el M&M marrón era un KPI binario de fiabilidad del proceso de ejecución contractual.

Y probablemente uno de los controles de calidad más elegantes jamás diseñados... aunque naciera entre amplificadores Marshall y no en un diagrama de Ishikawa.  

Moraleja operativa:

La próxima vez que alguien te parezca irracionalmente obsesivo con un detalle aparentemente irrelevante, pregúntate: ¿Estoy viendo un capricho... o un sensor que yo no entiendo?

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23 enero, 2026

 

Cuéntame un poco de ti


En muchas entrevistas de selección de personal, se hace la siguiente pregunta: cuéntame un poco de ti. Parece inocente. No lo es. Probablemente es la pregunta más decisiva de toda la entrevista y suele ser la peor contestada. 

Piensa que el entrevistador desconecta en los primeros 30 segundos. Y si se desconecta, te va a resultar muy difícil volver a captar su atención.

Estructura: Presente-Pasado-Futuro

Esta técnica se vasa en el discurso del ascensor (elevator pitch)

Tienes que llevarla ensayada de casa.

Duración ideal: 2-3 minutos

Objetivo: darle al entrevistador exactamente la información necesaria para evaluarte.

Primer paso: PRESENTE, quién eres ahora (y por qué importas)

Empieza por tu rol actual y tu especialización relevante para el puesto.

Estructura básica:

Actualmente, soy [función] en [empresa] y me especializo en [habilidad o área clave].

Ejemplo para un perfil marketing:
“Actualmente soy responsable de marketing digital en una empresa SaaS del sector educativo, donde me especializo en captación de leads B2B y optimización de campañas en Google Ads y LinkedIn.”
Observa el detalle clave: No dices “hago un poco de todo”. Dices lo qué haces y en qué eres fuerte.

Segundo paso: PASADO, de donde vienes (solo lo relevante)

Aquí no se trata de contar tu biografía. Se trata de explicar por qué estás donde estás.

Estructura básica:
“Antes de esto, mi experiencia en [rol/estudios previos] en [empresa/institución] me permitió desarrollar [competencia clave].”
Ejemplo real para un perfil de ingeniería / operaciones:
“Antes de mi puesto actual, trabajé durante cinco años como ingeniero de procesos en una empresa industrial, donde lideré proyectos de mejora continua que redujeron costes operativos en torno a un 15%.”
Regla de oro: elige experiencias que expliquen tu valor actual, no todo lo que has hecho desde que tienes memoria.

Tercer paso: FUTURO: por qué este puesto tiene sentido (para ti y para ellos)

Este es el paso que muchos olvidan y que marca la diferencia.

Aquí conectas tu experiencia con la empresa y el puesto concreto.

Estructura básica:

“Me interesa especialmente esta oportunidad porque me permite aplicar mi [habilidad específica] para contribuir a [objetivo o proyecto concreto de la empresa].”

Ejemplo real para un perfil de consultoría:

“Me interesa esta posición porque me permitiría aplicar mi experiencia en análisis estratégico y transformación organizativa en proyectos de crecimiento, que es precisamente uno de los focos clave de su práctica de consultoría.”
Traducción implícita: “No estoy aquí por casualidad. He leído la oferta. Sé qué necesitan. Y encajo.”

En resumen

Cuando te pregunten: “Cuéntame un poco sobre ti

Estructura tu respuesta en tres fases: 
Todo lo demás -hobbies, anécdotas familiares y frases vacías- no le interesan a tu entrevistador. 

Bonus Track: Prepárate esta pregunta junto a las 23 preguntas que Apple hace en sus entrevistas.  

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01 enero, 2026

 

La gente no tiene paciencia para enriquecerse lentamente, por eso decide arruinarse rápidamente

 


La gente no tiene paciencia para enriquecerse lentamente, por eso decide arruinarse rápidamente
Peter Lynch

Peter Lynch gestiono el fondo Magellan en Fidelity Investments consiguiendo una rentabilidad anual media del 29,2 % entre 1977 y 1990. Rentabilidad que duplicó al S&P 500 y convirtiéndo a dicho fondo en el más rentable del mundo.​

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