04 agosto, 2026
La suerte se entrena. La suerte se cultiva.
La suerte no es una tirada de dados. Es una habilidad que se entrena.
Las grandes empresas no nacen de un golpe de suerte. Muchas empiezan con una conversación, una carta, una idea que parecía absurda o un pequeño gesto que casi nadie habría hecho
Durante una década, el psicólogo Richard Wiseman estudió a cientos de personas que se definían a sí mismas como "afortunadas" o "desafortunadas". Su conclusión, publicada en The Luck Factor (2003), fue incómoda para los que prefieren creer en la magia: la suerte no caía del cielo, se cultivaba con hábitos concretos.
Más tarde, Christian Busch, en The Serendipity Mindset (2020), afinó la idea: la suerte no es pasividad, es la intersección entre estar preparado y estar atento a señales que casi todo el mundo descarta.
Con eso de fondo, aquí van 7 cosas que puedes hacer para mejorar tu suerte.
Ejemplo: Phil Knight (Nike)Phil Knight, un corredor de fondo, decidió escribir una carta a un fabricante japonés de zapatillas de running de alta calidad para preguntarle si podía distribuir sus productos en Estados Unidos. Era solo una carta, no un gran plan de negocio. Esa iniciativa terminó siendo el primer paso para crear Nike.
📢Antes de terminar el día, haz una cosa que llevas semanas evitando por miedo al rechazo. Escribe ese email, pide ese café o haz esa llamada. No pienses si saldrá bien; piensa si dentro de un año lamentarás no haberlo intentado.
Ejemplo: Airbnb
En 2008, los fundadores de Airbnb aceptaron alojar a desconocidos en su propio apartamento durante una conferencia en San Francisco porque todos los hoteles estaban llenos. Era una solución improvisada que mucha gente habría descartado por extraña. Ese "sí" a una idea poco convencional terminó convirtiéndose en una de las mayores plataformas de alojamiento del mundo.
📢La próxima vez que tu primer impulso sea decir "no", no respondas. Date 24 horas y pregúntate: "¿Qué podría ganar si dijera que sí?". Haz el experimento al menos una vez esta semana.
Ejemplo: Herb Kelleher (Southwest Airlines)
Herb Kelleher tenía la costumbre de agradecer personalmente el trabajo de empleados de todos los niveles. Respondía cartas, llamaba por teléfono y reconocía públicamente los esfuerzos individuales. Esa cultura de gratitud generó un compromiso extraordinario de los trabajadores y una ventaja competitiva difícil de copiar.
📢 Abre ahora mismo WhatsApp o tu correo. Busca a alguien que te haya ayudado este mes y envíale dos líneas de agradecimiento. No hace falta un discurso; basta con decir qué hizo y por qué te ayudó.
Ejemplo: Indra Nooyi (PepsiCo)
Cuando era CEO de PepsiCo, Indra Nooyi escribió cartas a los padres de algunos de sus principales directivos agradeciéndoles la educación y los valores que habían transmitido a sus hijos. Aquellos gestos sorprendieron y reforzaron enormemente el compromiso de su equipo.
📢 Escribe hoy una nota de agradecimiento que la otra persona no espere recibir. Sé específico: menciona una acción concreta y el impacto que tuvo en ti. Es mucho más memorable que un simple "gracias".
Ejemplo: Netflix
Cuando Reed Hastings propuso enviar películas por correo mediante una suscripción mensual, muchos pensaban que era un modelo absurdo. Años después, la empresa volvió a desafiar el consenso apostando por el streaming cuando aún parecía prematuro. Lo que muchos veían como una locura terminó transformando toda la industria audiovisual.
📢 Coge una idea que descartaste hace meses. Pon un temporizador de diez minutos y responde solo a esta pregunta: "¿Qué tendría que pasar para que esto funcionara?". No la juzgues todavía; explórala.
Ejemplo: Nintendo
A comienzos de los 2000, Nintendo asumió que competir con Sony y Microsoft por tener la consola más potente era una batalla perdida. Reformuló la pregunta: en lugar de ¿cómo hacemos la consola más potente?", pasó a ¿cómo hacemos que juegue más gente?. Así nació la Wii, que amplió el mercado hacia familias, mayores y jugadores ocasionales.
📢Escribe el mayor problema que tienes ahora mismo en una hoja. Después reescríbelo tres veces cambiando la pregunta. No busques respuestas todavía. Muchas veces la solución aparece cuando cambias la forma de preguntar.
Ejemplo: James Dyson (Dyson)
James Dyson construyó más de 5.000 prototipos antes de desarrollar la tecnología de aspiradoras sin bolsa que acabaría revolucionando el sector. Durante años pareció que no tenía suerte. En realidad, estaba acumulando aprendizaje hasta que apareció la oportunidad.
📢 Elige un hábito que sabes que te acerca a tus objetivos -leer, vender, escribir, hacer ejercicio, llamar a clientes...- y hazlo hoy durante 20 minutos, aunque no tengas ganas. La suerte suele visitar a quien ya está trabajando cuando llega.
Te arriesgas un poco más.
Agradeces mucho más.
Dices más veces que sí.
Te lo piensas dos veces antes de llamar "loca" a una idea.
Reformulas tus problemas.
Persistes
... La suerte acabará encontrándote.
Etiquetas: suerte

